Fuente NCYT
Muchas de las cuestiones apremiantes
sobre el clima de la Tierra giran en torno al agua. Siendo las sequías y las
inundaciones un problema creciente, la gente quiere saber cuánta agua estará
disponible en años y decenios venideros.
Para ayudar a responder a estas
preguntas, un nuevo estudio de la NASA proporciona estimaciones sobre los
movimientos globales del agua dentro del ciclo hidrológico de principios de
este siglo. Esta información ayudará a hacer predicciones sobre la
disponibilidad futura del agua.
El ciclo hidrológico es, a grandes
rasgos, el itinerario que sigue el agua en el medio ambiente, y en sus
diferentes formas, por ejemplo, líquida, gaseosa y sólida. Incluye al agua
dulce utilizada en los hogares y para la agricultura. Cualquier cambio en los
patrones sobre dónde caen la lluvia, la nieve o el granizo como consecuencia de
un clima cambiante podría tener un enorme impacto para comunidades de todo el
mundo.
El nuevo estudio, a cargo del
hidrólogo Matt Rodell, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, en
Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, es una contabilización rigurosa de los
movimientos del agua de la Tierra desde 2000 a 2010, y es el primero que se
basa solo en observaciones por satélite y en modelos de integración de datos.
Las nuevas estimaciones se han
obtenido al mismo tiempo que las de la cantidad de energía solar disponible
para calentar y mover el agua en el medio ambiente. Un día más caluroso en el
exterior implica, por ejemplo, que se evapore más agua desde el suelo, las
plantas o el océano, de manera que obtener un número sobre la cantidad de calor
ayuda a los científicos a obtener otro sobre la cantidad de agua que se eleva
hacia la atmósfera y que es después transportada por los vientos a otras partes
del mundo. Evaluar estos dos componentes principales del sistema climático de
la Tierra es el primer paso para evaluar cómo los patrones del agua y la energía
podrían verse afectados por el cambio climático global.
El ciclo hidrológico describe
cómo se evapora el agua de la superficie terrestre, se eleva hacia la
atmósfera, se enfría, se condensa en forma de nubes y cae de nuevo a la
superficie como precipitación. (Foto: NASA)
Los resultados muestran que cada año
el calor del Sol evapora 449.500 kilómetros cúbicos (107.841 millas cúbicas) de
agua de los océanos del mundo. Como referencia, los Grandes Lagos en Estados
Unidos contienen 22.700 kilómetros cúbicos (5.446 millas cúbicas) de agua. En
tierra firme, 70.600 kilómetros cúbicos (16.938 millas cúbicas) de agua se
evaporan del suelo y la vegetación. La humedad se recoge como vapor de agua en
la atmósfera, y los vientos la empujan hacia otras partes del mundo donde se
condensa en forma de nubes, lluvia, nieve y granizo.
Los científicos han calculado
también que cada año caen 403.500 kilómetros cúbicos (96.805 millas cúbicas) de
precipitaciones, y que 116.500 kilómetros cúbicos (27.950 millas cúbicas) lo
hacen sobre tierra. De la precipitación sobre ella, 45.900 kilómetros cúbicos
(11.012 millas cúbicas) se mueve a través de arroyos y ríos, y 70.600
kilómetros cúbicos (16.938 millas cúbicas) se evapora hacia la atmósfera.
Referencia
- The Observed State of the Water Cycle in the Early 21st Century. Journal of Climate 2015; doi: http://dx.doi.org/10.1175/JCLI-D-14-00555.1

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