Ampliamente aclamadas como fuentes
"verdes" de energía renovable, se han construido represas
hidroeléctricas en todo el mundo a una escala sin precedentes.
Ahora, una investigación de la
Universidad de East Anglia , en Reino Unido, revela que estos grandes proyectos
de infraestructura están lejos de ser amigables con el medio ambiente. Su estudio, publicado este miércoles
en Plos One, revela los efectos drásticos de la principal represa amazónica de
Balbina en la biodiversidad de la selva tropical.
Represa Balbina desde el espacio
En concreto, alerta de una pérdida
de mamíferos, aves y tortugas de la gran mayoría de las islas provocada por la
creación de este gran lago artifical, uno de los mayores reservorios
hidroeléctricos del mundo. Comenzó a operar en 1989 y ocupa 2.360 kilómetros
cuadrados.
La autora principal, Maíra
Benchimol, exestudiante de doctorado en la Universidad de East Anglia (UEA) y
ahora en la Universidad Estadual de Santa Cruz, Bahía, Brasil, explica:
"Las represas hidroeléctricas se han considerado como una fuente no
contaminante de energía renovable y en los últimos años se han construido para
abastecer las crecientes demandas de energía de los países tropicales
emergentes".
"Estudios anteriores han
demostrado que las grandes represas generan graves pérdidas en los ingresos de
la pesca, aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero y los costos
socioeconómicos para las comunidades locales. Nuestra investigación añade
pruebas de que la biodiversidad forestaltambién paga un alto precio cuando se
construyen grandes represas", alerta.
El profesor Carlos Peres, de la
Escuela de Ciencias Ambientales de la UEA, detalla:"Por supuesto, se sabe
ampliamente que las represas causan pérdidas masivas de población en las
especies terrestres y arborícolas dentro de las áreas forestales de las tierras
bajas que se inundan. Sin embargo, sólo estamos empezando a darnos cuenta de la
impactante magnitud de las extinciones en áreas forestales que permanecen fuera
del agua como islas hábitat".
"El gobierno brasileño está planeando
construir cientos de nuevas presas en algunas de las regiones de bosques
tropicales más biodiversos del mundo. Sin embargo, deben sopesarse
cuidadosamente los altos costos de la biodiversidad de las mega represas frente
a los beneficios de la producción de energía hidroeléctrica".
La presa de Balbina en la Amazonía
Central de Brasil es una de las mayores represas hidroeléctricas del mundo en
términos de superficie total inundada. La creación de esta presa hizo que un
paisaje anteriormente ininterrumpido de continuo bosque imperturbable se
convirtiera en un archipiélago artificial de 3.546 islas.
El equipo de investigación realizó
análisis intensivos de la biodiversidad durante más de dos años en 37 islas
aisladas por el embalse hidroeléctrico y tres zonas forestales continuas
vecinas. También estudiaron la tierra y los árboles habitados por vertebrados
en estos 40 sitios forestales. Más investigación realizada por estos expertos
se centró en las plantas y utilizó imágenes satelitales de alta resolución para
entender mejor el nivel de degradación de los bosques en las islas.
Entre los resultados obtenidos,
destaca una clara evidencia de pérdida generalizada de los animales en las
islas forestales tras 26 años de aislamiento, incluso bajo el escenario de la
mejor protección asegurada por la reserva biológica más grande de Brasil.
Vertebrados grandes que incluyen mamíferos, aves de caza grandes y tortugas han
desaparecido de la mayoría de las islas formadas por la creación del lago de
Balbina.
De las 3.546 islas creadas,
solamente 25 son ahora susceptibles de albergar al menos cuatro quintas partes
de las 35 especies analizadas en el estudio. El tamaño de la isla era el factor
más importante para predecir el número de especies de vertebrados forestales que
continúan en ellas. Benchimol subraya: "Hemos encontrado que sólo unas
pocos islas mayores de 475 hectáreas todavía contenían una comunidad diversa de
especies de animales y aves, que corresponde a sólo el 0,7 por ciento de todas
las islas".
"Además de los efectos de la
reducción de la superficie, la mayoría de las islas pequeñas sucumbieron a la
exposición al viento y los fuegos efímeros que se produjeron durante una severa
sequía de El Niño en 1997-98. Las islas tras los fuegos conservan incluso menos
especies de vida silvestre que las islas de tamaño similar que no se vieron
afectadas por los incendios forestales", subraya.
En otro estudio publicado el mes
pasado en el 'Journal of Ecology', los autores mostraron que los incendios en
estas pequeñas islas tienen un efecto en cadena sobre la vida animal, con
aceleración de las tasas de extinción por la reducción de los bosques
habitables.
"Las diferentes especies de
vida silvestre responden de manera diferente en función de su estilo de vida.
Las que necesitan áreas de distribución pequeñas hicieron frente mejor a la
pérdida de hábitat forestal causada por la represa. Sin embargo, la futura
viabilidad demográfica y genética de pequeñas poblaciones aisladas en las zonas
afectadas por las grandes represas parece oscura, ya que algunas especies son
capaces de mantener el flujo de genes al nadar largas distancias para llegar a
otras islas", señala Benchimol.
A ello, Peres agrega:"Hemos
previsto una tasa de extinción local global de más del 70 por ciento de las
124.110 poblaciones de vida silvestre de las especies que estudiamos en las
3.546 islas a través de todo el archipiélago. Estamos aportando más luz sobre
los devastadores impactos de proyectos de infraestructura de gran tamaño en la
biodiversidad de los bosques tropicales, algo que debería tenerse en cuenta en
cualquier evaluación de impacto ambiental de las nuevas represas
hidroeléctricas".
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